Partir.

Y entonces pasa, pasa que te das cuenta que en la vida solo te tienes a ti mismo, ya sea para odiarte o amarte, simplemente las batallas que tengas que enfrentar se van a tratar de ti, y de nadie más, y quizás sea lo más difícil que tengas que experimentar lidiar consigo mismo.

En el pasar de los días te vas dando cuenta que estamos vivos por las cosas que nos marcan, el cumpleaños de un ser querido, la pérdida de algún familiar, las fechas de descanso laboral, la primera vez que besaste, tu primer sueldo, el grado de la universidad, y así sucesivamente son las cosas que nos mantienen a flote, pero que hay al finalizar el día los recuerdos que invaden nuestra mente, las cosas que evadimos para no dejarnos atrapar por su oscuridad, lo que al final del día nos acompaña, y nos ahoga en solo un minuto de silencio, esa realidad que tratamos de ignorar mientras “fingimos” que no nos afecta nada, que nada puede tocarnos, que hay de aquello que por más ocupados que estemos en el día, mientras estamos en nuestra rutinaria ducha nos asecha, y es imposible escapar de aquello, quizás no es el caso de nadie, y solo sea el mío, pero en realidad la humanidad tiene mucha similitud en las emociones unos con otros, no quiero que sea tu caso, vale que sino lo es pues felicidad absoluta para ti, no tener que lidiar con los demonios que muchos tenemos que batallar, y pues no se trata de dejarnos arrastrar por ellos, o de seguir ignorándolos, he aprendido a escucharlos, y dedicarles su tiempo para así también entenderme, y poder cerrar un día a la vez.

Que para nadie es un secreto que la etapa más triste de un humano es tener que aceptar la partida de un ser cercano, no existe dolor o sentimiento comparativo al respecto, y es que si bien es cierto estamos preparados para la llegada de un nuevo ser humano al mundo, pero no estamos preparados para soportar la ausencia de aquella persona, me gustaría que en la vida nos despertaran la curiosidad de cómo sobrellevar aquello, es decir que nos avisaran desde pequeños a valorarnos más, a disfrutarnos más, a perder el afán de crecer, y a hacernos saber que la vida es un suspiro, que es ese pequeño, y delicado roce de viento que nos acaricia la mejilla en una tarde frente al mar, quizás si nos prepararán con este tipo de cosas, asimilar la ausencia de aquella persona que ahora no tenemos cerca, sería menos pesado para la mente, y el corazón, poder avanzar.

Todos tenemos nuestra propia manera de llevar y asimilar el dolor que nos dejan, pero con el tiempo vamos aprendiendo que mientras más estamos aquí, más fuertes tenemos que volvernos, por eso me he propuesto practicar día a día, que puedo con esto, que yo soy más fuerte, y que cada día qué pasa voy a celebrar la vida, y el amor, que dejaré que el dolor sea un lujo que no pudo darme que su estadía sea pasajera, y no acostumbrarme a él, al contrario darle espacio más a la alegría, porque también he aprendido que jamás va a desaparecer por completo una vez que llega, deja una huella que así pase el tiempo que pase, siempre lo voy a sentir, pero sé también que yo puedo controlarlo, y que el estar triste todo el tiempo no va a darme la dicha de revivir aquello que provocó mi dolor, así mismo derrochar felicidad no me lo va a entregar, pero al menos me ayudará a sentir menos pesada aquella carga de tu ausencia, compartir, y experimentar cosas que jamás he hecho, como disfrutar de un helado bajo la lluvia, hablar con un extraño de lo hermoso que es estar vivo, sin cuestionar porque unos se van antes, no voy a negar que me invade la tristeza saber que han pasado 739 días de la última vez que nos vimos, y que cada día de estos en los que he aprendido muchas cosas que muero por contártelas, días felices, y también tristes, solo puedo decir que es raro no verte, y que jamás creí que te iba a extrañar tanto, pero también hay algo que me consuela, por así decirlo es el saber que aquel día nos despedimos como jamás lo habíamos hecho, quizás Dios fue generoso conmigo, y me dio eso que ahora es mi antídoto, saber que nos dijimos hasta pronto.

Con todo esto que es obvio que ya se dieron cuenta que es algo personal, solo quiero decírmelo una vez más; ama la vida, abrázala fuerte que es hoy todo lo que tenemos, no te guardes lo bonito que piensas de alguien más, dile que es importante, que te complace su existencia. Te darás cuenta que es más ligera la carga, y la magia empieza a suceder.

Me dejaste muchas cosas que ahora que las veo bajo mi propia perspectiva entiendo mucho de lo que quizás en aquel tiempo no.

Encuentro en ti el ángel que siempre fuiste.

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