Hay días en los que sencillamente nos duele todo, la ausencia, el desamor, la ingratitud, la soledad, los recuerdos… Es como si todo se pone de acuerdo para hacernos sentir que somos “infelices”, y como si en la vida todo fuese tristeza y nostalgia.

Pensar que todo es tan efímero, las risas, los abrazos, los besos, las conversaciones, los lugares que hemos visitado, y todo aquello que hemos vivido, jamás volverá. Que podemos viajar al mismo sitio las veces que podamos, pero la sensación jamás será la misma. Y ahí es donde nos damos cuenta que debimos aprovechar aquel momento, de atesorar lo que hacemos, lo que vemos, lo que damos, y comprender de una vez por todas que solo tenemos el hoy.

Duela saber que la única garantía que nos entrega este mundo al nacer es el morir, nos puede ofrecer amor, una familia, un hogar, y algunas cosas más, pero nada de eso es una garantía de que lo tendremos o que nos va a pertenecer, pero el morir con eso ya nacemos, es lo único con lo que ya se nace, venimos a este mundo sin identidad, sin nada material, pero cargamos en nuestro nacimiento el sentimiento más aterrador para el ser humano, sufrir por la muerte. Y por muy triste que esto sea todos ya estamos muertos, solo que aún no nos hemos ido de este mundo.

Pero alguna vez nos hemos detenido a tan si quiera pensar por qué le tememos a ese sentimiento? porque nos dejamos lastimar tanto por algo que ya sabemos que va a pasar, es un poco irónico ya que al llegar a este mundo lo hacemos llorando, y al irnos nos despiden llorando, lo que me lleva a la conclusión que en esta vida llorar es una de las emociones por las que más pasamos en esta vida.

Cómo hacer que no duela esta ausencia? es lo que me he preguntado desde el día que comprendí que no tenemos escapatoria ante tal acontecimiento, y aunque he buscado tantas respuestas por fuera, no me alcanzan sus respuestas, por eso he decidido sacar mi propia teoría al respecto. Y es que no importa que tiempo estés habitando en este planeta, lo que se debe hacer es reconocer desde el principio el porqué estamos aquí, pero lo más importante es aceptar que estamos de paso por aquí, y eso abarca; personas, cosas, todo lo que poseemos, todo quedará aquí, hasta nuestro cuerpo. Por esa razón mientras mas pronto reconoces tu posición en esta tierra, menos vas a sufrir al momento de enfrentarte a la terrible realidad humana.

El ser humano tiene la capacidad de inhibirse, ante tales emociones, si, así es, tiene el poder para cambiar todo esto, si busca la verdad absoluta encontrará las respuestas ante todo, puede cambiar su dolor, no evitarlo, pero si transformarlo. Cuando comprende que no debe apegarse ni seguir las posturas de este mundo, su realidad es otra, ya que es ahí donde empezará a vivir de verdad. No sé, bajo que nombre le conoces tú, pero te aseguro que también en el manual que te guías indica que no debes apegarte a este entorno, porque aquí no es tu lugar final. Y te enseña a vivir de una forma en la que obviamente existe el dolor, pero que no te hace dependiente de el, porque sabes desde un inicio que estamos expuestos a vivir todo tipo de sufrimiento, si no seguimos ese alineamiento.

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