He aprendido a dar, no porque tenga demasiado, sino porque sé exactamente como te hace sentir el no tener nada.

Por eso la satisfacción de compartir de lo mucho o exacto que tengas, es tan gratificante que no te haces pensar que debes tener ciertas cosas, para dar a los demás. Porque la verdad es que siempre tenemos algo para compartir, ya esta en nuestro sentir el querer hacerlo. Hoy te invito a que empieces esta práctica, y no es necesario que todos se enteren de lo que haces. Mientras menos ruidos generas más lejos llegas.

Para Pensar... - Crianza Feliz

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