Todos necesitamos descansar o desconectar de vez en cuando. Incluso Jesús dijo que el día de reposo estaba hecho por causa del hombre.

Ahora bien, ese tiempo de desconexión nunca debe ser una excusa para olvidarte de Dios o desentenderte de las necesidades de otros.

¿Quiero decir con esto que tengo que estar siempre al pie del cañón o que debo estar metido todo el día en la Iglesia?

No.

No estoy diciendo que debes estar al pie del cañón siempre, pero sí que te ocupes de que ese «cañón» no quede abandonado.

Por ejemplo, si quieres ir a cenar con tu pareja preocúpate, al menos, de buscar un «canguro» que cuide a los niños.

Del mismo modo, cuidar tu relación con Dios no quiere decir estar todo el día metido en la iglesia.

Por supuesto que es necesaria la comunión entre hermanos y es un deber el servicio en la congregación.

Sin embargo, Jesús mismo enfatizó también la importancia de tu relación privada y personal con Dios.

Aislarte puede acabar con tu relación con Dios, pero pasarte todo el día en la iglesia puede terminar en activismo.

Y esto también destruirá tu relación con Dios.

Aprovecha tu tiempo libre para recuperarte de las tensiones, pero también para crecer como persona, amigo, progenitor y cristiano.

Recuerda que el tiempo que pasa jamás volverás a tenerlo.

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