Felicidad

No podemos pretender vivir en un estado perpetuo de felicidad; además, que no seríamos capaces de apreciarla. La lógica de la naturaleza es que todo tenga sus opuestos, esto es algo que nos enseñan desde niños en la escuela, y la felicidad no es un caso aparte.

En la medida que vamos envejeciendo, las cosas que antes nos satisfacían, ya no nos complacen. Si a ello añadimos que la mercadotecnia nos bombardea a diario vendiéndonos felicidad en forma de artículos de última tecnología, de cómo lucir, que comer, y como vivir, pues lo natural es que estemos constantemente desvirtuándola y dándole un significado equívoco a lo que debería ser.

La realidad es que todos hallamos la felicidad de maneras diferentes. Mientras yo, puedo encontrar placer y satisfacción en viajar, compartir con personas que se contagian de la misma chispa, pasar tiempo con mi familia, otras personas encuentran plenitud en sus trabajos, su nueva cartera, sus tenis nuevos, etc… Sin embargo, eso no es felicidad, es satisfacción, y muchas veces la confundimos.

¿Qué es la felicidad?

La respuesta es diferente para cada uno de nosotros. Lo único claro al respecto es que si enfocas tu concepto de felicidad en el exterior y no en tu interior, entonces no se trata de felicidad.

La razón es que ser feliz  es un estado que procede del interior de cada ser humano. Es simple, si enfocas tu capacidad de ser feliz en la admiración que sientes por algo de moda, o por conseguir graduarte con honores, esas dos cosas están sujetas a eventos del exterior que están fuera de tu control. Por lo tanto, se van a ver alterados en cualquier momento.

Por el contrario, si enfocas la felicidad en eventos y situaciones de las que puedas mantener cierto grado de control, menos incertidumbre en el exterior habrá, y muchas más posibilidades de ser feliz tienes.

¿Qué puedo hacer para ser feliz?

Conócete

Nada más satisfactorio que tener una buena relación contigo mismo. Sabrás que eres feliz con la persona que eres cuando disfrutes de estar solo contigo.

Para lograrlo, esfuérzate por cambiar esos aspectos con los que no te sientes satisfecho y han provocado que sufras. Ejemplo de esto pueden ser el orgullo; hazte una persona humilde.

Lo que siempre debes tener en cuenta es cambiar porque así lo quieres, para el beneficio propio, no para complacer a alguien más.

Cuida tus emociones

No está mal sentir dolor o tristeza; es más, es muy sano expresarlas, pero de la manera adecuada. Cuando le das rienda suelta a la tristeza y al dolor, corres el riesgo de sumirte en una profunda depresión.

Llora si has de llorar, quéjate si has de hacerlo, pero no “sueltes el control”. Habla con alguien sobre cómo te sientes y esto te ayudará a sentirte mejor.

Busca tener una vida que te satisfaga

No pretendas complacer a terceros, busca solo complacerte a ti mismo pero siempre cuidando que lo que hagas no dañe a los demás.

Si no te gusta tu trabajo, busca la manera de cambiarlo por uno que ciertamente te haga sentir más satisfecho. Si te gusta estar solo, entonces que nadie te fuerce a encontrar pareja y solo busca una si tu así lo deseas.

Ámate, busca alcanzar tus metas, perdónate por tus errores y perdona a los demás. Haz lo que sientas te haga sentir pleno y estarás un paso más cerca de ser feliz.

Piensa en positivo

Hacer el cambio no es fácil, pero tampoco es imposible. Solemos quejarnos y lamentarnos de todo lo que nos colma de miedo y ansiedad, y eso hace que nos fijemos solo en las cosas que nos dañan.

Si en su lugar optas por dar gracias por lo que tienes, por ver el lado bueno de las situaciones que te rodean, verás un cambio en ti que no imaginas.

Yo puedo decirlo con seguridad porque lo puse en práctica y mi vida mejoró mucho. Ahora es mucho más fácil ver las cosas buenas del día a día, me es mas fácil ver lo bueno que tiene cada persona, que enfocarme en lo que me pudo herir en el pasado, o resaltar sus defectos, la ansiedad por las cosas por venir ya no me ahoga como antes y en serio me complazco con cosas que antes me eran insignificantes.

Rodéate de gente feliz

Muchas veces nos dicen que nos alejamos de ciertas personas, o que ya no somos los mismos de antes, porque ahora vivimos rodeados de otras personas que no comparten las mismas ideas que los que te dicen que has cambiado, pero lo único que puede traerte el hecho de tener amigos que sean positivos y que siempre tengan algo bueno que compartir, es solo colmarte de mucha energía positiva. Gente que hace su vida feliz, y que quiere verte feliz, sin prejuicios, sin señalar, sin creer que solo lo que ellos practican es lo mejor que lo que hacen los demás, gente que esta conectada con su vida, y que no les afecta los cambios que hagas en la tuya porque siempre van a sentir que es lo mejor para ti.

Por supuesto que las personas no todas las veces van a tener un día colmado de buenas vibras, pero lo cierto es que en ese momento podrá retribuir con tus buenos consejos, ayuda y buena compañía a quien sea que lo necesite.

Sirve a tu prójimo

“Quien no vive para servir, no sirve para vivir”. seguro lo has escuchado. Cuando ayudas a los demás te haces una persona útil al mundo, pero esto debes hacerlo de forma desinteresada, sin buscar nada a cambio, sin buscar la admiración o aprobación de otra persona, que no sea mas que la tuya.

Si pretendes ayudar a las personas buscando algún tipo de retribución, o queriendo demostrar que tienes como ayudar a otros, no tiene sentido que lo hagas pues solo te estás engañando a ti mismo.

Ocúpate de tus propios asuntos

Nada más terrible para un ser humano que preocuparse por los problemas y asuntos de los demás. Esto no solo te carga de cosas que son ajenas a tu propia vida, sino que además no tiene ningún sentido que lo hagas porque no son de tu competencia. Esto me ha costado mucho aplicarlo, ya que soy del tipo de personas que quieren tener el control siempre de si mismo, y esto me estaba causando problemas porque lo estaba llevando al exterior con las personas que me rodean, pretendía creer que podía ayudar a otros decir que hacer en ciertas situaciones aun cuando nadie me lo pedía lo decía, una parte de mi creía que siempre tenia que decir como hacer cierta cosa, o peor aún que se ajuste a mi gusto, como para demostrar que sabía hacerlo. Ahora que prefiero pensarlo bien antes de responder aún cuando sepa la respuesta de algo, dejo que me enseñen.

Muchas de las pruebas y las dificultades que tenemos en la vida, son el resultado de las decisiones que hemos tomado. Es por eso que muchos “entrenadores de vida” enseñan que cuando buscas aliviar las cargas ajenas, lo que haces es restarle merito al aprendizaje de esa persona.

Como puedes ver la felicidad es una situación personal e intrínseca. Depende de ti mismo, de lo que busques, de los que quieras, sueñes y desees, pero también de toda tu voluntad para lograrlo.

Somos dueños de nuestros pensamientos, de nuestros hechos, de lo que sentimos a diario, por eso la felicidad para mi lo es todo, y algo que siempre digo es sino eres feliz con lo que haces o tienes, no vale la pena, al final del día solo nos vamos a dormir con un cuerpo limpio, con una ropa suelta, y el pensamiento de lo que nos hizo el día, y es todo lo que necesitamos lo demás es solo eso demás…

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