Todos nos vamos a ir…

Nos pusieron tristes, cuando todos estamos tratando de buscar un motivo para estar felices y no pensar en todas las tristezas personales que enfrentamos a diario.

Y no porque su nombre tenga peso, si no porque con esto nos damos cuento que el respeto a la vida en esta sociedad cada vez importa menos.

Es muy duro comprender que alguien a quien queremos mucho, se vaya de nuestra vida y más difícil cuando su vida es arrebatada de la forma más cobarde.

Y aunque se muy bien que todos nos iremos de aquí, y uno de mis bálsamos para estas situaciones es creer que en la forma que eso ocurra es solo una excusa, pero cuando te matan los sueños, sueños que no sólo eran de un ser, si no que de alguien que tenía ramas, que no solo fue una sonrisa la que se apagó, si no la de una multitud que hoy está triste y que se niega aceptar que sea cierto.

Y no entiendes porque tanta injusticia, porque tanta maldad, porque este dolor no será pasajero, porque está herida aunque deje de sangrar, la cicatriz es la que va a doler aún más. Por todos los que se han tenido que ir de de este mundo de la forma más violenta, no solo por el que se fue, si no por todos los que quedamos buscando una respuesta a la ausencia que mata.

Algo que en medio del lamento y entre tanto buscar en mis pensamientos, encontré fue que estamos enfocamos en el futuro que nos robaron al darnos su ausencia, y justo allí fue que encontré la respuesta.

Cuando Jesús empezó a mostrar a todos su propósito en la tierra y cuando sus discípulos estaban más cercanos a él, cuando creían que ya lo tenían a él para estar seguros y salvos.

Era cuando a Jesús más cerca tenía la hora de cumplir su propósito.

Todos lloraron y no entendían porque ocurría algo así, siendo él tan cercano a Dios y dando a conocer a un Dios de vida. Preguntándose por qué dejaba Dios que le pase algo tan terrible… acaso no era cierto que era el hijo de Dios?. Y creo que todos ya sabemos cómo continuar este relato.

Ahora todos pensamos en el futuro que le robaron, en los sueños, sus metas y anhelos más profundos, pero lo que no estamos considerando es el hermoso legado que estaba dejando, si miramos un poquito hacia atrás entenderemos que somos nosotros los que lo queríamos hacer pertenecer aquí, mientras que él ya había elegido su eternidad, eternidad que merecemos todos.

Hoy nos dueles, y nos dueles mucho. Porque pensamos en lo injusto que es todo esto, pero qué es justo y qué es injusto aquí?. Si nuestra recompensa no está en este mundo, ni la justicia será dada por alguien más de aquí.

Durante tu corta estadía nos fuiste dando señales, que jamás percibimos porque creímos que nos pertenecías, cuando todo este tiempo has sido infinito.

Gracias porque en estos días en los que el miedo se percibe en el aire, tú no solo te encargaste de proclamar a un Salvador de todos los tiempos, un Dios real, si no que también nos recuerdas el mayor ejemplo de amor que ha tenido la humanidad, ejemplo de obediencia, que lo fue Jesús.

¿Cómo seguir?

Aferrarse a Dios

A sus promesas

Seguir su ejemplo

Reconocer que estamos aquí para cumplir su voluntad, y no la nuestra.

Una vida para él

Porque solo allí es donde encontraremos las respuestas que buscamos, y la vida para la que él nos la dió.

Y por sobretodo recordemos que Dios sigue siendo Dios, pese a las circunstancias que nos toque afrentar.

Aquí unos versículos de mucho apoyo.

Isaías 41:10

Salmos 73:26

Nehemías 8:10

1 crónicas 16:11

Salmos 46:1-2

Salmos 31:24

Deuteronomio 20:4

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